Dos chicos cántabros, una salsa picante de elaboración propia llamada Bastarda y una historia de piratas en el Mar Cantábrico. Buena fórmula para el éxito. Dicen que, en el crudo arte de la pesca del bonito del Norte, lo único que les hacía seguir adelante era la fórmula de su salsa magistral. A nosotros con esta historia y, después de probar su bonito en salsa picante, nos dieron en toda la línea de flotación conquistándonos para siempre.

Nos conquistaron a nosotros, y nos consta que en cada puerto donde echan el ancla, la acogida es inmediata. Lo vemos en nuestras tiendas, donde lleva un tiempo formando parte del arsenal de latas a su disposición: sabemos que, al recomendarla, el aperitivo triunfal está asegurado. Al abrir la lata nos encontramos con un bonito del Norte en láminas, escogido con esmero de las partes más nobles del pez, lo más cercano a la sabrosa ventresca. Está bañado en salsa picante Bastarda pero, no se asusten, el grado de picor no es excesivo, es el golpe de gracia perfecto para despertarnos las papilas gustativas, pero sin enmascarar esa frescura y sedosidad de la materia prima. El escabeche es fino y está elaborado con vinagre de manzana y sal marina incluida en el bonito, y la salsa lleva pimiento rojo, vinagre, cayena y ajo.

Recomendamos que, como hacen los piratas en alta mar, se olviden de remilgos y vajilla, y coman el bonito directamente de la lata. Lo que es imprescindible es acompañarlo de un buen pan para no parar de mojar y mojar en salsa picante. Tampoco se olviden del vino: algo fresco y que permita un largo trago, le irá de perlas.

Los chicos de La Bastarda nos ganaron con su mejor pieza, un Bonito del Norte laminado y escabechado en Salsa Bastarda roja, con un packaging de lo más canalla. Será el compañero perfecto de la botella de rosado que tienen enfriando en la nevera.

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