En la Maison Hédène seleccionan las parcelas de flores silvestres más hermosas y sanas de Francia para producir sus mieles. Una vez que la flor en cuestión ha terminado de florecer, se eligen de entre ellas, las mejores cosechas para sus distintas mieles. Realizan la extracción en frío, para garantizar la conservación de sus beneficios y propiedades organolépticas. No utilizan pasteurización durante su envasado, en tarros de cristal, para así garantizar la autenticidad de las mejores mieles del mundo, por ello, con el tiempo, pueden cristalizar.
De bruces y casi sin querer nos encontramos con esta miel de alta gastronomía. Como una bella historia de amor. Y en París, no podría ser otro lugar. Nobleza, elegancia y refinamiento. La referencia francesa del lujo en cuestión de mieles. Su exquisito packaging es como una dulce promesa de lo que nos vamos a encontrar al abrir cada uno de sus tarros. Comparable a la sensibilidad de Edith Piaf. “Non, rien de rien”. Sólo el palito mielero para amarla y disfrutarla y, quizás, ¡unos quesos!
Pasen y deléitense con la gran variedad que nos ofrece la Maison Hédène, hay mieles para todos los gustos y en todos los casos, inmejorables.