Lagar Trabanco
Sidra Trabanco es una de las grandes referencias de la sidra natural asturiana. Desde 1925 elabora sidras tradicionales en Asturias utilizando manzana seleccionada, combinando tradición, innovación y una profunda conexión con la cultura sidrera asturiana.
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Sidra Trabanco: historia, tradición y cultura sidrera asturiana desde 1925
Hablar de Sidra Trabanco es hablar de una de las grandes historias de la sidra natural asturiana. Desde 1925, esta emblemática casa sidrera ha mantenido viva la tradición de elaborar sidra en Asturias respetando los métodos tradicionales, el valor de la manzana autóctona y la esencia de la cultura sidrera del Principado. Con origen en Lavandera, Gijón, Trabanco se ha convertido en una referencia imprescindible dentro del mundo de la sidra natural, representando el carácter auténtico de Asturias en cada botella.
Los orígenes de una historia familiar
La historia de Trabanco comienza con Emilio Trabanco, fundador del llagar y gran apasionado del mundo de la sidra. Su sueño era elaborar una sidra de calidad capaz de llegar a todos los rincones de Asturias. En 1925, en la parroquia de Lavandera, comenzó un proyecto familiar marcado por el esfuerzo, la tradición y el amor por la tierra.
Las primeras cosechas fueron especialmente duras. La recogida manual de la manzana, la lluvia constante y el trabajo físico formaban parte del día a día de las familias sidreras asturianas. Aun así, Emilio Trabanco logró convertir su sidra en una referencia muy conocida en Gijón y en toda Asturias gracias a la calidad de sus elaboraciones y a su dedicación absoluta al oficio.
Una tradición que pasa de generación en generación
En 1963, Vicente y Alicia Trabanco tomaron el relevo familiar y comenzaron una nueva etapa para el llagar. Introdujeron mejoras técnicas y modernizaron algunos procesos de elaboración sin perder nunca la esencia tradicional que siempre ha caracterizado a la casa.
Vicente Trabanco destacó especialmente por su enorme conocimiento de la manzana y su capacidad para seleccionar las mejores variedades. Su sidra se convirtió rápidamente en una de las más reconocidas y esperadas del mercado asturiano gracias a su perfil fresco, natural y ligeramente amargo, una característica que terminó convirtiéndose en sello de identidad de la marca.
La familia Trabanco siempre ha estado profundamente vinculada al trabajo en el llagar. Desde pequeños, todos los miembros participaban en la recogida de la manzana, el prensado de la magaya y el cuidado de las pumaradas. Más que una empresa, Trabanco representa una herencia familiar transmitida de generación en generación y una forma de entender la vida ligada a la sidra y al campo asturiano.
Asturias, manzana y sidra: una unión inseparable
La sidra forma parte de la identidad cultural de Asturias desde hace siglos. En Trabanco entienden que no existe Asturias sin sidra ni sidra sin Asturias. El paisaje verde, la cercanía al mar y las montañas crean unas condiciones únicas para el cultivo de manzanas destinadas a la elaboración de sidra natural.
Cada primavera, los pumares asturianos se llenan de flores blancas que anuncian una nueva cosecha. Meses después, entre octubre y diciembre, comienza la recogida de la manzana y los llagares vuelven a llenarse de actividad. Es el momento en el que las prensas despiertan y comienza la transformación de la manzana en sidra.
Pumaradas propias y control de calidad
Uno de los pilares fundamentales de Sidra Trabanco es el control de la materia prima. Actualmente, la compañía cuenta con alrededor de 60 hectáreas de plantaciones propias, donde seleccionan cuidadosamente las variedades de manzana más adecuadas para cada tipo de sidra.
El objetivo siempre ha sido garantizar la máxima calidad desde el origen. Para ello, Trabanco combina métodos tradicionales con técnicas innovadoras que permiten optimizar el rendimiento y la calidad de cada cosecha.
Además, la marca mantiene un fuerte compromiso con la recuperación de variedades tradicionales de manzana asturiana en riesgo de desaparición. Gracias a sus plantaciones y a la colaboración con productores locales, contribuyen activamente a preservar el patrimonio sidrero asturiano y el valor histórico de estas variedades autóctonas.
Innovación y tradición en sus llagares
El crecimiento de Trabanco llevó a la apertura de un segundo llagar en Sariego en 2010, ubicado en plena Comarca de la Sidra. Estas instalaciones, de más de 11.000 metros cuadrados, permiten ampliar la capacidad de producción y afrontar nuevos retos sin renunciar a la esencia artesanal de la marca.
Tanto en Lavandera como en Sariego, Trabanco apuesta también por el sidroturismo, ofreciendo visitas guiadas, experiencias gastronómicas y eventos que acercan la cultura de la sidra a visitantes de toda España.
Poma Áurea y la innovación en la sidra asturiana
La apuesta de Trabanco por la innovación ha permitido desarrollar proyectos únicos dentro del panorama sidrero asturiano. Uno de los ejemplos más destacados es Poma Áurea, considerado el primer brut nature de sidra, elaborado a partir de variedades seleccionadas como Regona y Raxao.
Este proyecto demuestra la capacidad de Trabanco para evolucionar y explorar nuevas formas de entender la sidra sin perder nunca el respeto por la tradición y el producto local.
Sidra Trabanco: el sabor auténtico de Asturias
Hoy, Sidra Trabanco continúa siendo una de las grandes referencias de la sidra natural asturiana. Su historia, el cuidado de las pumaradas, la selección de la manzana y el compromiso con la tradición convierten cada botella en una representación auténtica de Asturias y de su cultura sidrera.
Más que una sidra, Trabanco representa una manera de vivir, compartir y mantener viva una tradición que forma parte del alma asturiana.