Fingers Crossed
Este Fingers Crossed es la toma dos para Nikolas Krankl (hijo de Manfred Krankl de Sine Qua Non) y su esposa Julia, quienes recientemente comenzaron a hacer sus propios vinos. Antes de una posible disputa de marca registrada, Fingers Crossed se conocía brevemente como ""Faethm"".
Más información sobre Fingers Crossed
Un proyecto nacido desde la experiencia, no desde la teoría
Fingers Crossed es el proyecto de Nikolas y Julia Krankl en el valle de Ojai, en California. Su historia no empieza en una bodega, sino en el mundo de la gastronomía, el café y la creatividad. Nik creció en un entorno ligado a la cocina y la panadería, influenciado por figuras como Nancy Silverton, mientras que Julia desarrolló su perfil en el ámbito artístico y académico.
Antes de dedicarse al vino, ambos ya habían construido carreras en otros ámbitos, lo que marca de forma decisiva su forma de entender el proyecto: independencia, criterio propio y atención absoluta al detalle.
Del café al vino: una transición natural hacia la precisión
El recorrido de Nikolas Krankl pasa por el mundo del café de especialidad, donde llegó a convertirse en campeón barista y consultor. Esa búsqueda de precisión, extracción y equilibrio se traslada directamente a su visión del vino.
La formación posterior en viticultura y vinificación junto a figuras clave del Ródano y California termina de consolidar la idea de crear algo propio, con una identidad muy definida.
Producción mínima, obsesión máxima por la calidad
Fingers Crossed produce aproximadamente 1.900 cajas al año, lo que sitúa el proyecto en un nivel de microproducción real.
La filosofía es clara: trabajar únicamente con uvas de viñedos excepcionales de Santa Bárbara, como Bien Nacido, Stolpman o Sanford and Benedict, y elaborar vinos sin concesiones en cuanto a calidad de materia prima.
Cada decisión en bodega está orientada a preservar la identidad del viñedo y la expresión del año.
Un estilo entre California y el Ródano
Los vinos de Fingers Crossed se caracterizan por un estilo reconocible:
son vinos intensos, solares y opulentos, pero al mismo tiempo equilibrados y con una sorprendente sensación de ligereza estructural.
El Syrah es la variedad central del proyecto, interpretada con una mezcla de madurez californiana y sensibilidad del Ródano norte. El resultado son vinos perfumados, profundos y con gran capacidad de evolución en botella.
El arte como parte del vino
Cada añada de Fingers Crossed se presenta con una identidad visual completamente diferente.
Nikolas y Julia diseñan personalmente las etiquetas y cajas, utilizando técnicas que van desde la fotografía hasta el grabado o el collage.
El vino no se concibe como un producto aislado, sino como una pieza narrativa completa donde imagen y contenido evolucionan juntos cada año.
Reconocimiento crítico y producción de culto
A pesar de su corta trayectoria, Fingers Crossed ha recibido altas puntuaciones de críticos como James Suckling, Jeb Dunnuck o Antonio Galloni, incluyendo calificaciones perfectas en algunas añadas de Syrah.
Su producción limitada y su alta demanda hacen que sus vinos sean difíciles de encontrar, consolidando su estatus de proyecto de culto dentro de la nueva escena californiana.
Fingers Crossed en Coalla Gourmet
Fingers Crossed forma parte de la selección de Coalla Gourmet por su capacidad de unir intensidad, precisión y carácter artístico en una misma botella.
No es un vino de consumo cotidiano. Es un vino de momento, de memoria y de búsqueda. Una interpretación muy personal del Syrah californiano con alma de gran vino.